lunes, 18 de febrero de 2013

Hoy hablamos con Carlos Llorente, autor de "La primera Semana Santa de la Historia"

carlos llorente
Carlos Llorente del Campo

Hoy vamos a conversar con Carlos Llorente del Campo, médico dentista de profesión y autor de un maravilloso libro de lectura pausada y abundantes datos que asimilar. Estamos hablando de La primera Semana Santa de la Historia, publicado en 2010. La entrevista de hoy se ha publicado de manera inédita en el número 3 de la Revista de Arte Multidisciplinar MISTIUM (febrero de 2013).

Título: La primera Semana Santa de la Historia
Autor: Carlos Llorente
Ciudad y Año Publicación: Madrid, 2010
Editorial: Homolegens

Llorente es oriundo de Madrid donde nació un 30 de octubre del año 1944. Licenciado en Medicina y Odontología. En la actualidad comparte consulta con otro odontólogo. En 2010 publicó el libro La primera Semana Santa de la Historia. A partir de ese momento, durante la Semana Santa atiende llamadas de radio y televisión para hablar de la Pasión. También durante esas fechas realiza conferencias sobre el tema en diferetes localidades invitado por asociaciones vecinales y por grupos de tertulias privadas.

Muy buenas tardes.

1. En primer lugar y saltándome el orden lógico de las preguntas, dígame, ¿quién era Jesús de Nazaret?

La pregunta está en pasado, por lo que le contestaré que Jesús fue el crucificado que aparece en la Sábana Santa.

De la observación de las figuras que aparecen en ella y de las huellas de sangre, se desprende que era una persona excepcional. Así, viendo la cara prodigiosamente grabada en la tela, se da uno cuenta de la impresionante majestad del personaje y la inmensa paz que transmite. Se le ve como si estuviese en profunda oración, cuando es imposible, porque es la cara de un muerto, lo que da una pista para saber quién podría ser.

Si además vemos que fue capaz de superar una terrible flagelación con látigo terminado en bolas de plomo (recibió 120 golpes de este flagelo), que ningún hombre sería capaz de aguantar, y acto seguido, estando medio muerto, es obligado a caminar con un madero de 50 kilos 800 metros cuesta arriba hasta el patíbulo, y lo consigue, te das cuenta de que esto no es normal. Como colofón: el edema pulmonar que le sobrevino al fallecer. Ningún paciente que padece esta afección puede dar un fuerte grito, como dio Él al morir, porque carecen de aire y de fuerza. Si médicamente esto no se puede explicar, solamente cabe admitir que participaba de la divinidad, o tal vez es Dios mismo.

2. Según su criterio, recogido en su libro, Jesús es Dios. ¿Resucitó en cuerpo y alma?

Es la prueba del algodón, se puede decir, porque pruebas de su divinidad las fue mostrando con sus inauditos milagros, y he contribuido a explicar esta realidad comentando en la entrevista los padecimientos tan brutales que padeció en la Pasión, que solamente una persona que fuese Dios podría superar.

Su resurrección es el milagro de los milagros: fue portentoso. Con ello demuestra que es Dios, pero incluso de ser esto tan maravilloso, es necesaria la fe para poder asimilarlo.

Imagínese a Jesús, que ha sufrido las penalidades que cuento en mi libro; que pierde hasta la última gota de sangre, según también explico; que es depositado sin vida en una gruta excavada en pura roca y cerrada su pequeña abertura con otra roca de una tonelada de peso, por tanto sin posible escape; que además hay una guardia formada por soldados del ejército más poderoso del mundo en aquel momento, con todo su armamento y con el añadido de los judíos, que querían que estuviese ese cuerpo bien guardado, pues Jesús les había dicho que al tercer día resucitaría, y se supone que ellos estarían al loro… y que al tercer día se produce un terremoto que hace caer la roca que tapaba la entrada de la tumba y cuando los soldados entran en ella se encuentran con la sorpresa de que el cuerpo no estaba… Es el testimonio de no creyentes.

¿Qué hemos de pensar? ¿Resucitó, o nos dieron el cambiazo? Si el cuerpo desapareció, ¿cómo sería Cristo ya glorioso? ¿El mismo de antes…?

3. Una pregunta obligada: ¿por qué escribe este libro?

El origen del libro está en un viaje en solitario a una lejana ciudad española para asistir a la boda de un familiar. Como conducía solo, me vino la desazón de cómo podría aprovechar bien aquellas horas de viaje, y a renglón seguido me surgió el gran deseo de por qué no hacer la historia de la Pasión, ahora que disponía de tiempo, utilizando todos los datos que tenía en mi cabeza de la Sábana Santa. Paré en una pequeña ciudad y compré una grabadora de casetes; el resto del viaje lo hice grabando en voz alta mientras conducía despacio, por lo que llegué tarde al acto. Fue el esbozo del libro, pues, ya en mi casa, lo amplié; pasé a papel; luego compré un pequeño ordenador y, al final, surgió un folleto con la historia. La idea era regalarlo a la clientela. Pero este librito llegó a manos del editor de Homo Legens, que me buscó para convencerme de que lo publicase en su editorial, y así nació el libro.

primera semana santa historia

4. Ahora una pregunta doble. Su obra es muy científica y muy acurada. ¿Cómo ha conseguido datos tan precisos? Y, ¿por qué en la actualidad se ofrece en bastantes ocasiones una versión edulcorada de la Pasión de Cristo?

De la primera pregunta le diré que todos los datos sobre las heridas de Cristo las he obtenido tras muchos años de paciente lectura de libros sobre la Sábana Santa, unido a mi formación médica y a mi curiosidad como persona de fe. También del estudio del Sudario de Oviedo, que contiene sangre de edema pulmonar. Tal vez también haya influido mi profesión de dentista que te obliga a ser muy detallista en la causa del problema y su resolución. Además, he utilizado maquetas hechas por mí mismo para ver las posibles posturas que Jesús pudo adoptar según las huellas de sangre dejadas en la Sábana Santa. Todo esto no tiene nada de extraordinario porque cualquier persona a la que le interese el tema puede hacer exactamente lo que hice y llegar a parecidas conclusiones, pues me considero una persona corriente.

Sobre su segunda pregunta: efectivamente no se cuenta la Pasión como en realidad pasó, y si se intenta, te expones a que te tilden de ser un poco exagerado, como le pasó a Mel Gibson con su película “La Pasión”. No alcanzo a comprenderlo; tal vez porque nos avergoncemos de Cristo crucificado, que puede ser por ignorancia de lo que hizo y sobre todo de por qué quiso hacerlo. Se han querido quitar los crucifijos en establecimientos. Es posible que sea debido a estar sumidos en la civilización del confort, que hace desagradable todo lo que signifique sufrimiento, prestar ayuda al que lo necesite, ocuparse de los problemas de la sociedad…

5. ¿Cuáles fueron, desde un punto de vista médico, las causas, del fallecimiento de Jesús?

La causa última fue la parada cardiaca. Pero antes, lo que le falló, fue todo el sistema. Le contaré: como consecuencia de la brutal flagelación, que determinó su rápido fallecimiento en la cruz, se afectaron gravemente los siguientes aparatos:

El respiratorio, con inflamación de la pleura y del parénquima pulmonar (la masa interior, para que lo entienda); y como consecuencia: hipoxia (asfixia), disnea (poca capacidad de inhalar aire, por lo que tiene que hacerlo repetidas veces en poco tiempo), tos, y mucho dolor en cada respiración.

Corazón: inflamación del pericardio y gran acúmulo de líquido con dolor como de muerte inminente. Sobrecarga cardiaca con una gran taquicardia que hace defectuoso el bombeo sanguíneo. Posibles mareos del paciente.

Hígado: gran inflamación, con caída del glucógeno, por lo que el paciente se quedó sin fuerzas para moverse.

Riñón: al golpear el plomo las fibras musculares, estas, al romperse, inyectaron al torrente sanguíneo infinidad de escombros musculares de actina y miosina, componentes de la fibra muscular, que al pasar por los riñones los dejaron, sin duda, obstruidos, quedando estos sin función y el paciente en una gravísima anuria (imposibilidad de hacer orina), y acidosis sanguínea con uremia (la sangre se hace ácida, muy peligroso, y ácido úrico en sangre).

Una vez colgado en la cruz se agravó todo por la suspensión del cuerpo que sobrecargó el corazón y, unido esto a la asfixia al no poder respirar bien, junto con la gran acidez de la sangre, le provocó el edema pulmonar y la muerte. Aunque esto último lo quiso controlar Jesús, que murió cuando quiso, como se puede sospechar por el edema pulmonar final. Una persona con edema pierde la conciencia y, sin embargo, Él estuvo con la mente perfectamente lúcida hasta su final, tanto es así que incluso habló. Expiró tras dar el fuerte grito, que médicamente no tiene explicación, y no se sabe de dónde sacó las fuerzas y el aire para darlo.

6. Y ahora, desde un punto de vista espiritual, ¿por qué murió Cristo?

Ya dije antes que murió porque quiso. También dije que era un hombre extraordinario; que era y es Dios; si no, no tiene explicación lo de la Pasión.

Le contaré un sucedido que me impresionó para que sus lectores comprendan por qué quiso Jesús morir. Es solo un ejemplo, naturalmente:

Este verano leí en un diario deportivo la historia de un deportista que participaba en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Se trata del medallista de Sudáfrica, Achmat Hassiem. Le faltaba la pierna derecha por debajo de la rodilla y acababa de ganar la medalla de bronce de los 100 metros a nado en la modalidad de mariposa. Contaba el periódico que le faltaba la pierna porque se la comió un tiburón y, a continuación, relataba cómo fue: Era el año 2006. El protagonista, de 24 años, estaba en una playa de Ciudad del Cabo descansando, viendo cómo se bañaba su hermano más pequeño, de 17 años, cuando de repente tuvo un gran sobresalto al ver la aleta de un gran tiburón blanco. Se levantó inmediatamente y se lanzó al agua para socorrer a su hermano. Se trataba de un tiburón de cuatro metros y medio de largo, de la variedad más peligrosa. Comenzó a chapotear en el agua para atraer la atención del animal mientras pedía socorro a voces. El animal dio varias vueltas a su alrededor y se sumergió. Notó como su cuerpo le rozaba. De repente lo vio salir con la gran boca abierta y le mordió en su pierna derecha, arrastrándolo a la profundidad. Comenzó a darle patadas con la otra pierna y golpes con los puños, pero cada vez estaba a más profundidad y llegó un momento en que el animal sacudió violentamente su cabeza; entonces la pierna se separó del cuerpo, pudiendo salir a la superficie y ganar la orilla. Entrevistado posteriormente dijo que lo más importante era la vida de su hermano. Perder una pierna no es nada. Lo que no hubiese podido superar era la pérdida de él».

Si trasladamos este ejemplo a Jesucristo podemos barruntar por qué quiso morir por nosotros. La respuesta está en el misterio del mal y del pecado.

Hágame alguna aclaración más, ¿por qué Jesucristo tuvo que morir para salvarnos?

Era necesario, como explicó a sus apóstoles en la semana de su prendimiento en Jerusalén, pues les dijo: Si el grano de trigo no muere queda infecundo, pero si muere dará fruto abundante”, en san Juan cap. 12, 24. Se refería a Él.

¿Qué fruto consiguió con su sacrificio?: La Vida, con mayúsculas, para nosotros; murió para que viviésemos. Nos abrió el Cielo, del que san Pablo dice que es tan maravilloso que  ni ojo vio, ni oído oyó, ni a ningún hombre se le ha ocurrido pensar, lo que Dios tiene preparado para los que le aman”, en Corintios, I.2,9. En mi libro sobre la Pasión, el hallazgo de las imágenes fetales en los cortes de nivel para hacer la maqueta del Calvario es muy sugerente, pues en la cumbre está el Hombre-Dios muriendo y, por debajo, naciendo una Nueva Vida que, por cierto, comienza aquí, aunque será plena cuando nos toque.

7. Usted dedica especial atención a la Sábana Santa en su libro. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Hay quien se pone nervioso cuando oye hablar de ella, pues dicen que la ciencia ya demostró que es falsa. Es lo que algunos piensan y no quieren por ello saber nada. Yo les diría que se quiten de falsos prejuicios -lo subraya a adrede-, porque se pierden conocer algo tan impresionante que ha merecido a la ciencia un interés mayor que el mostrado por ningún otro objeto del mundo y que, por otra parte, la misma ciencia ha demostrado que la datación del radiocarbono, que fue por la que dictaminaron precipitadamente la falsedad del lienzo, fue errónea porque estaba contaminada. El tejido que recortaron para el experimento incluía fibras jóvenes de algodón debido a una compostura que se hizo en Francia en la Edad Media, lo cual dio un resultado de contenido en radiocarbono falso. Esto que digo fue demostrado por el científico experto en textiles Ray Rogers, fallecido en el año 2005.

Su estudio satisface a quien quiera conocer más íntimamente a Jesús, pues permite conocer los pormenores de su Pasión, como lo relato en el libro. Y no cabe duda de que se sorprenderá de las cosas que irá descubriendo, pues aunque parezca mentira, siempre se ven cosas nuevas; es inagotable. Un amigo me enseñó en su ordenador un vídeo sobre la Sábana Santa en alta definición, y estaba sorprendido porque en la mancha de sangre que hay en un tobillo se ve claramente la imagen de la cara de un hombre con barba, y no es una interpretación, porque yo la he visto.

8. Recientemente ha estado usted en Tierra Santa. ¿Qué experiencias destaca de su viaje?

He realizado dos viajes allí. Cuando escribí el libro no conocía Tierra Santa y la historia me resultó muy difícil contarla porque no conocía el terreno; lo fui descubriendo a base de estudiar libros y de internet. Me llevé una gran alegría cuando descubrí, al visitar aquellos lugares, que era tal como yo lo había visto. Sin embargo, el patear aquello me resultó muy importante como escritor sobre el tema porque, si hubiese estado antes, no habría cometido algún error al escribir el libro, ya que solamente viviendo allí lo pude ver. Me explico: comenté en la obra que el itinerario de Jesús hacia el patíbulo comenzaba en el palacio de Herodes, siguiendo el parecer de algunos autores que decían que Pilato vivía en ese palacio cuando visitaba Jerusalén porque era el más lujoso y de mayor categoría y, por tanto, acorde a su dignidad de gobernador, y que fue allí donde se desarrollaron los juicios, flagelación y condena y que de allí se saldría para el Calvario. Al visitar la ciudad me di cuenta enseguida del error, pues en los alrededores de la Torre de David, que son restos de dicho palacio, no había ningún ambiente de peregrinos, sin embargo, en la zona de la Vía Dolorosa, que comienza donde estuvo la Torre Antonia, el pretorio, estaba repleta de ellos, cosa que hay que tener muy en cuenta.

También me llevé una gran alegría porque el motivo de estos viajes era documentarme para escribir un segundo libro sobre la Madre de Jesús y descubrí el lugar donde vivió Santa Ana, la madre de María, y no solamente ella, sino que también allí vivió la Sagrada Familia. También estuve donde fue el lugar de trabajo de carpintería de San José y de Jesús: hablo de Zippori, donde están los restos de la iglesia cruzada construida sobre la casa original de Santa Ana.

9. Actualmente está inmerso en un nuevo proyecto literario. ¿Qué nos puede avanzar?

Ya lo anuncié en la respuesta anterior. Llevo tres años ocupado en un libro sobre la Virgen que cuente su vida hasta la huida a Egipto, que incluyo. Pero no desde un punto de vista religioso o espiritual, sino aportando datos que iluminen cada hecho. Por ejemplo, cuento cómo fue realmente lo de la estrella de los Magos y en qué fechas apareció, e ilustra saberlo porque data la visita de los Magos a Jerusalén, con lo que uno se puede replantear lo del 25 de diciembre; o el recorrido que hicieron hasta llegar a Egipto y, una vez allí, dónde vivieron, que es muy difícil de saber porque hay una documentación muy pobre, pero la historia ha resultado y tal vez lo que más me ha llamado la atención.

10. Para finalizar, ¿su obra es tanto para personas creyentes como para personas no creyentes?

Efectivamente. La escribí pensando en mis pacientes, que los hay de todos los colores; me conocen desde hace muchos años y respetan como soy. De la misma manera saben que no les voy a engañar, por eso creo que vienen a mi consulta.

Pienso que la verdad es para todos; que hay que quitarse los prejuicios de los que hablé antes y ver las cosas como son. Creo profundamente en la veracidad del lienzo de Turín y que, siguiendo sus huellas, uno puede saber con certeza cosas de Jesucristo; le han llegado a llamar el quinto Evangelio.

De la misma manera, también sé que hay sacerdotes, obispos, e incluso cardenales que no creen en la reliquia, o que ponen reparos, y esto es normal, porque la Iglesia no obliga a creer en ello, ya que no es necesaria la fe en dicho lienzo. Yo solo creo lo que dice el Evangelio”, me dicen algunos, y yo les contesto que todo lo que pueda ilustrar de más ese libro sagrado será de gran ayuda, pues como sabe el Evangelio tiene muchas oscuridades, tales como: ¿en qué año nació Cristo?, o ¿estuvieron en la gruta el buey y la mula?, o ¿fue histórico lo de los Reyes Magos?, y ¿por qué tres y no cuatro?, ¿cuándo crucificaron a Jesús?, ¿antes de la fiesta judía de la Pascua o después? (pues parece que en el Evangelio no está claro). ¿Cuál fue la causa por la que san José no fue bien recibido en Belén, teniendo además en cuenta que le acompañaba su joven mujer, embarazada y a punto de dar a luz, y dado que él era perfectamente conocido, ya que allí nació, además de la madre de la Virgen, Santa Ana? … Son detalles que no añaden nada pero que de conocerse ayudarían a la imaginación, y de la Sábana Santa se extraen multitud de pormenores de Jesús.

Gracias y enhorabuena por el libro. Esperaremos impacientes la aparición de su segundo libro y espero entonces poder volverle a entrevistar.

Muchas gracias y estaré encantado de volver a conversar con usted.


Semana Santa: tiempo de reflexión

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