lunes, 25 de noviembre de 2013

"El Príncipe", de Niccolò Machiavelli (Parte IV)

príncipe
Machiavelli escribe esta obra y aconseja constantemente al futuro príncipe haciendo uso de multitud de ejemplos. Estos provienen de la historia real acontecida y, de entre las fuentes ejemplificadoras, destacan los ejemplos de la historia romana y de la historia turca. Este recurso a la antigüedad era característico del Renacimiento. Pero debemos destacar que Maquiavelo amplió su validez al campo de la gestión política. Maquiavelo inició o ideó una teoría de la gestión política (que podemos encontrar a lo largo de los diferentes capítulos de El Príncipe) que pretendía explicar la situación italiana (y, sobre todo, de Florencia) en su época coetánea.

Hemos visto cómo las clases de principados, los modos de conquistarlos, la manera de gobernarlos así como de mantenerlos, resumen este libro. Debemos destacar algunos temas importantes como los que aparecen en los siguientes capítulos:

Capítulo V.- En este episodio se narra cómo se administran las ciudades por parte del príncipe.

Capítulo XV.- Explica cuándo un hombre puede ser loado o vituperado. Para Maquiavelo era muy importante la relación del mandatario con sus súbditos. El respeto al príncipe era fundamental para el autor y, cuando un gobernante perdía este respeto por parte de sus “inferiores”, era señal evidente de que había fracasado y de que muy pronto su gobierno cedería.

Capítulo XXVI.- En este último capítulo, Nicolás Maquiavelo hace una exhortación al príncipe (que, en la realidad, sería Lorenzo, de la familia de los Medici) a que capitanee toda Italia (la unidad italiana llegará mucho más tarde, en 1860) y consiga situarla en la vanguardia.

En definitiva, Maquiavelo explica lo que se debe hacer por lo que dicen los resultados, tanto de su experiencia personal, de la de alrededor como la del pasado. Se deben conocer los hechos pasados para ser precavidos porque posiblemente volverán a pasar. El autor deseó escribir una obra unitaria a modo de guía práctica para el príncipe de Florencia Lorenzo dei Medici así como para intentar su acercamiento hacia los propio Medici. Inicialmente lo había dirigido a Giuliano, pero este murió y Maquiavelo lo dirigió, como hemos mencionado, a Lorenzo. Además, esta obra fue un regalo para Carlos V. posibilidad que se deberá tener muy en cuenta.

lorenzo il magnifico
Lorenzo il Magnifico
Autor: Bronzino (Agnolo di Cosimo) (1503-1572)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Pinceladas Templarias (8), por Jesús Martínez



Un derecho de los caballeros templarios iniciados

Cada caballero tenía derecho a 2 caballos y a 10 hombres a su alrededor, a pie o a caballo. De tal manera que, algunas veces, cuando se dice que "había 100 templarios", deberemos multiplicar por 10 aquella cantidad, resultando que había 1.000 templarios.

El cristianismo en El Temple

Es un tema extensísimo. Aunque no hemos comentado este particular del "Cristianismo templario", los templarios tenían un lema y grito de batalla muy elocuente.

Lema de El Temple y grito de batalla

Cuando los ejércitos templarios se disponían a atacar, gritaban su lema como grito de batalla:

NON NOBIS, DOMINE, NON NOBIS, SED NOMINI TUO DA GLORIAM.
(NO PARA NOSOTROS, OH SEÑOR, NO PARA NOSOTROS, SINO A TU NOMBRE DA GLORIA).

El estandarte. Parentescos de Baluduino II

Acto seguido, el maestre que mandaba las tropas, gritaba:

¡OH BAUSSANT…! (Besant en francés, pues francesa era la Orden de El Temple).

Entonces se elevaba el estandarte o pendón de grandes dimensiones (al que algunos autores también llaman Gonfalón), y comenzaba la batalla.

El estandarte vertical era mitad blanco en la parte superior, y mitad negro en la parte inferior. En el centro portaba la Cruz Templaria en rojo. O también en blanco y negro. La mitad negra en la parte superior blanca y mitad blanca en la parte inferior negra. Era también la divisa (de "divisar" desde lejos cada ejército o mesnada de cada rey, de cada señor u Orden militar). Eran los colores negro de su hábito y blanco de sus capas. Por eso les llamaron con temor y respeto "Los Caballeros de la capa blanca”. Aunque su nombre original, cuando fueron por primera vez a Jerusalén para entrevistarse con el rey Balduino II (cuya esposa, según algunas fuentes, era hermana del rey de Francia y primo de Eustaquio de Boulogne, Godofredo de Bouillón y Balduino de Boulogne), se llamaban "Pobres Conmilitones de Cristo". Cuando ocuparon las caballerizas del templo de Salomón, con el aparente motivo de defender el susodicho templo, les adjudicaron el nombre de Templarios. Y con este nombre fundaron la Orden de El Temple (El Templo).

(Nota. Ya advertí de lo difícil que es centrarse en un solo concepto o tema sin la necesidad de tocar otros, como ocurre ahora con los parentescos del rey Balduino II que, como se ve, estaba muy ligado a la corte francesa).

(En otra ocasión comentaremos lo que realmente buscaban los templarios en el Templo de Salomón cedido misteriosamente por Balduino II).

A la mencionada entrevista con Balduino II solamente fueron tres caballeros, los demás aún no habían sido incorporados. Posiblemente, como he apuntado, antes se había entrevistado en solitario Hugo de Payns. E incluso con Balduino I.

El estandarte era, además, símbolo de la dualidad como lo era su sello, dos jinetes sobre un mismo caballo (caballa-cabal–la).

Autor: Jesús Martínez


miércoles, 13 de noviembre de 2013

50.000 visitas, 50.000 gracias

carrera

Estimados lectores:

¡Hemos superado las 50.000 visitas! Sin duda alguna, estamos ante una cifra importante y quiero compartir con todos vosotros mi satisfacción, una satisfacción que estoy seguro todos compartimos. Este blog, sin vosotros, no tendría demasiado sentido. Es muy importante vuestra participación, vuestras lecturas, vuestros comentarios, vuestra activa participación en las encuestas, la colaboración de varios autores, vuestro entusiasmo y vuestro tiempo.

Hemos alcanzado una cifra simbólica pero espero que, con vuestra ayuda, alcancemos muchas más cifras y muchos más artículos. Es importante conocer vuestras opiniones y vuestras preferencias y, por ello, os animo a todos que dejéis vuestros comentarios y sugerencias en las entradas del blog o que me hagáis llegar vuestras ideas a través del correo electrónico.

Sin nada más que añadir, os mando un fuerte abrazo y mi más sincera gratitud a todos los que estáis al otro lado de la pantalla en cualquier punto del planeta.


Juntos... ¡mejor!

martes, 5 de noviembre de 2013

"El Príncipe", de Niccolò Machiavelli (Parte III)

nicolás maquiavelo
Nicolás Maquiavelo

Para mantener un Estado son necesarias, según Maquiavelo, las virtudes cívicas y algunas instituciones –la religión, las leyes, y el ejército principalmente-. En este contexto, religión se refiere a un hecho social o a una sociedad que mediante una fe colectiva se vea obligada a respetar la palabra y al Estado. El Estado es la única institución capaz de garantizar una vida civilizada. En este sentido, la moral acontece como una importante característica. En las páginas centrales del libro es donde encontramos las fundamentales para entender cómo ciertos actos buenos, para la moral de la sociedad, realizados por un individuo dañan al Estado  y a la propia comunidad, y cómo determinados actos malos, según la moral colectiva, acontecidos por ese mismo individuo, pasan a buenas acciones en política y benefician al Estado y a la sociedad.[1]

príncipe


Nicolás Maquiavelo indica que todo príncipe debe tener un secretario leal y, además, este debe ser inteligente y ponderado. Este secretario deberá aconsejar en todo momento a su príncipe. También es importante destacar los tres tipos de príncipes que el autor diferencia en las páginas de esta clásica obra humanista:

1.    Príncipes muy inteligentes y muy capaces.

2.   Príncipes que son menos inteligentes (que los primeros) pero que son capaces de escoger a sus secretarios y darles poder.

3.  Príncipes estúpidos que no son capaces ni de gobernar ni de dar el gobierno a otros que gobiernen en la sombra.

Entre los consejos que el autor da al futuro príncipe destacamos uno muy importante –como el propio Maquiavelo señala-: un príncipe no debe ser nunca odiado por el pueblo. Un gobernante debe ser capaz de mantener su autoridad sobre la corte pero también sobre el pueblo, pero nunca debe ser odiado por ninguno de los dos. De no ser así, los días de su mandato están contados. En este aspecto es donde la pregunta en torno a si un príncipe debe ser cruel o piadoso centra todos los pensamientos. Según Maquiavelo, realmente un príncipe debe ser cruel en una medida de la que no debe bajar, pero tampoco traspasar. Todo gobernante debe mantener siempre intacta su autoridad, pero como anteriormente se ha mencionado, no debe traspasar los límites de la opinión del pueblo. Si entremezclamos ahora los aspectos de crueldad y conquista mediante las armas, el autor señala que, una vez conseguido el poder, el gobernante debe eliminar a todos sus oponentes. Esta medida, considerada necesaria por Maquiavelo, la justifica indicando que, de no ser así, estos oponentes serán una constante amenaza para el gobernante y para su gobierno y, a la larga, las posibilidades de que estos se subleven e intenten un asalto al poder mediante revoluciones será una posibilidad que se deberá tener muy en cuenta.


[1] Comp. Petronio, Giuseppe, Historia de la Literatura Italiana, Ed. Cátedra, 1990; pág. 308.